
¿Notas que tu cerradura va dura, suena rara o la llave no entra tan suave como antes? Eso es señal de que te está pidiendo un poco de cariño. No te preocupes, no hace falta desmontar nada ni llamar al cerrajero todavía. Aquí va una guía sencilla para lubricar y cuidar tus cerraduras, incluso si no tienes mucha maña.
Primero: nada de aceite 3 en 1. Ese clásico que todo el mundo tiene por casa en realidad no es lo ideal para cerraduras. Con el tiempo se vuelve pegajoso, atrapa el polvo y puede empeorar el problema. Lo que necesitas es un lubricante específico para cerraduras, en spray, seco y a poder ser con base de teflón o grafito.
Ahora sí: coge el spray, ponle la cánula finita (viene con la mayoría) e inserta un poco directamente en la ranura del bombín. No hace falta bañar la cerradura, solo un toque. Luego, mete y saca la llave varias veces para que el producto se reparta bien por dentro. Verás cómo mejora al instante.
Haz esto una vez cada 6 meses (o antes si vives cerca del mar, donde la humedad lo oxida todo más rápido). Aprovecha también para limpiar el exterior del bombín con un trapo seco, nada de productos agresivos. Si la cerradura es de las que llevan pestillo o resbalón (como las de baño o habitaciones), también puedes echar un poco allí.
Si tienes una cerradura con cilindro de alta seguridad, no te preocupes: el mantenimiento es el mismo. Eso sí, asegúrate de usar un lubricante compatible (suele venir indicado en el producto). Algunos fabricantes como Tesa, Keso o Mauer tienen incluso sprays recomendados por ellos.
¿Y si la cerradura sigue yendo mal? Entonces puede haber algo más: desgaste interno, una llave mal cortada o incluso una pieza doblada. En ese caso, mejor que lo revise un profesional antes de forzarla y terminar rompiéndola del todo.
Este mantenimiento tan simple te puede ahorrar mucho dinero. Cambiar un bombín cuesta bastante más que cuidarlo 5 minutos al año. Es como el aceite del coche: si no lo cambias, no arranca. Pues lo mismo con la cerradura.
Usar aceite multiusos tipo 3 en 1 (empeora el mecanismo con el tiempo)
Echar demasiada cantidad de lubricante
Usar productos corrosivos como alcohol o desengrasantes
Intentar desmontar el bombín sin conocimientos
Ignorar ruidos raros o dificultad al girar la llave
